martes, 18 de noviembre de 2008

Acerca del kippel

«Kippel son los objetos inútiles, las cartas de propaganda, las cajas de cerillas después de haberse gastado la última, el envoltorio de un chicle o el periódico del día anterior. Cuando no hay gente, el kippel se reproduce. Por ejemplo, si se va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa, cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más. Cada vez hay más»

«Esa es la primera Ley de Kippel. El kippel expulsa al no-kippel»

¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? (Philip K. Dick, 1968)


¡Cuánta razón tenía Philip K. Dick al hablar del kippel y sus propiedades!, y si no, prueben a dejar de limpiar y ordenar sus casas durante unas semanas y ya verán cómo el kippel, con el polvo y la basura a la cabeza, se adueña de todo.

Pero entre las innumerables fuentes de kippel que existen quizá sea Internet la mayor de todas ellas, porque el kippel también se hace fuerte en la Red: pop-ups, banners, spam, spyware, troyanos, gusanos... y millones y millones de páginas de (des)información entre las cuales cada vez es más difícil encontrar lo que se busca; la kippelización avanza. De hecho, esto es más o menos lo que establece la Segunda Ley de la Termodinámica: "la entropía de un sistema aislado tiende a incrementarse con el tiempo". Es sólo cuestión de tiempo que reine el Caos en el Universo.

No obstante, y para nuestra fortuna, no todo es kippel aún en la Red. A la hora de buscar algo tan sólo hay que tener un poco de perspicacia, paciencia (mucha paciencia) y, por supuesto, suerte. Ustedes ya la tuvieron al entrar en este blog...

3 comentarios:

Antonio Muñoz De Mesa dijo...

Gracias sr. Martin por su revelación. Ahora me doy cuenta de que mi atracción por lo inútil tiene una base científica: la primera ley de Kippel. En cualquier caso, tengo la trágica sospecha de que los humanos somos un banco de kippel galáctico y lo que nosotros pensamos que es kippel no es más que el eco de la nada que se reproduce a sí misma a través de la inconsciencia. Estas palabras son un claro ejemplo de kippel. Mañana, es posible, que provoquen aún más kippel. I like kippel. El kippel no tiene intención.

Kinezoe dijo...

La atracción por lo inútil es algo inherente al ser humano. Y tenemos la curiosa habilidad de convertir lo superfluo en necesario. El kippel no tiene intención pero controla sutilmente nuestras vidas, no hay más que ver la cantidad de chismes electrónicos que nos rodean y sin los cuales ya no podríamos vivir. Pero no se preocupen, mientras no sea kippel pestilente nunca podrán ser diagnosticados de Síndrome de Diógenes...

Es cierto lo que decía: sus palabras, Sr. Muñoz de Mesa, provocaron aún más kippel. No hay nada que hacer, es inútil cualquier lucha. Total, kippel somos y en kippel nos convertiremos.

Antonio Muñoz De Mesa dijo...

Feliz kippel nuevo!