jueves, 11 de agosto de 2016

Bossa nova. It is easy.

Aprovechando la coyuntura de Río 2016, pongamos unas notas brasileñas en el blog. De paso, desearos un feliz verano. Procurad disfrutarlo, que ya se nota que van menguando los días: perdemos, aproximadamente, un par de minutos de luz entre puesta y puesta. Los mismos minutos que ganamos de oscuridad, todo es cuestión de perspectiva.



martes, 12 de julio de 2016

Hoy es un buen día



El futuro aún no es y el pasado ya fue. De manera que resulta absurdo desperdiciar lo único que es, el presente, pensando en lo que pudo ser o en lo que será.

A lo hecho, pecho. Y en cuanto al devenir, mejor centrarse en lo cercano, pues a largo plazo entran demasiados parámetros en juego, demasiado que escapa a nuestro control.

Lo que está claro es que siempre hay un motivo para celebrar algo. Y si no lo hay, se busca. Se acaba encontrando. Cada minuto, cada segundo de nuestras vidas se va para no volver jamás. Centrémonos entonces en esos pequeños momentos agradables del ahora, que de eso se trata, de propiciarlos y de disfrutarlos.

Como dijo aquel: todo llega y todo pasa. Mientras tanto, habrá que vivir, ¿no creen?






domingo, 15 de mayo de 2016

Interludio musical #25

Ahora que el 90% de la música de mi blog ya no es accesible debido a la clausura de Goear, solo nos queda cruzar los dedos y esperar que no suceda lo mismo con los vídeos... Siento verdaderamene esta falla, amigos; por vosotros y por mí, que le dediqué un tiempo en su día.

En cualquier caso, estamos a domingo, aún fin de semana. De manera que no es plan de afligirse. Alegremos todos nuestros oídos con algo de música solaz. Una música especialmente agradable para la conducción nocturna en la gran ciudad.

En NTEK, a diferencia de otros sitios, amamos lo clásico, sin desdeñar lo moderno. Porque, nunca hay que cerrarse en banda. Perderíamos demasiado.





Gracias Eric.

jueves, 7 de abril de 2016

Radiación de fondo de microondas



En 1965, Arno Penzias y Robert Wilson, dos radioastrónomos del Bell Telephone Laboratories, detectan (sin ser eso lo que buscaban), la radiación de fondo de microondas, una radiación que baña el Cosmos en todas las direcciones y que se considera clave en la comprobación de la teoría del Big Bang. Este descubrimiento les valdría el Premio Nobel de Física en 1978.


Para entender un poco de qué va esto conviene repasar previamente un viejo concepto físico: el Efecto Doppler. El ejemplo que se pone siempre en estos casos es el de la sirena de ambulancia. Cuando una ambulancia se acerca hacia nosotros, el frente de ondas sonoras que emite se comprime en nuestra dirección, la frecuencia de estas ondas aumenta y su sonido se hace más agudo. Si la ambulancia se aleja, las ondas sonoras se espacian más, disminuyendo la frecuencia y percibiéndose entonces el sonido con un tono más grave.


Efecto Doppler.


El mismo concepto que acabamos de ver con el sonido puede aplicarse también a la luz. Cuando un objeto emisor de luz se acerca, su luz se desplaza hacia longitudes de onda más cortas (lo que equivale a mayores frecuencias de radiación), desplazándose entonces hacia el azul. Si el objeto se aleja, el desplazamiento será hacia longitudes de onda más largas (menores frecuencias de radiación). En este otro caso decimos que su luz se desplaza hacia el rojo.


Volviendo a la radiación de fondo de microondas, suponemos que si el Universo comenzó con una gran explosión tuvo que emitir una gran oleada de radiación en todas las direcciones del espacio. Una radiación tan energética como la que provocaría este superestallido primigenio sólo podría venir dada en forma de rayos X o rayos gamma, que son los que portan más energía dentro del espectro electromagnético. Pero una radiación tan energética como los rayos X o los rayos gamma que haya tenido su origen en un punto tan distante del espacio-tiempo (en este caso somos nosotros los que nos alejamos de la explosión), estará tan desviada hacia el rojo, tan desplazada hacia esas frecuencias, que se nos presentará en realidad como una débil radiación de microondas en cualquier dirección a la que miremos. Pues bien, fue precisamente esa débil radiación de fondo de microondas la que descubrieron Penzias y Wilson en 1965 cuando trabajaban con su radiotelescopio en Nueva Jersey: el último vestigio del Big Bang y una de sus pruebas más evidentes.


Espectro electromagnético.


Servidor reconoce que se emocionó profundamente el día que comprendió el intríngulis y la grandeza de este gran hallazgo. Me encontraba leyendo este libro, si no mal recuerdo. Libro recomendado por NTEK, ni que decir tiene.





Hacía tiempo... De hecho, de aquellos días procede esta entrada. Entrada, por cierto, también ligeramente desplazada ya hacia el rojo... La recupero y la suelto, a modo de baliza para navegantes.

martes, 15 de marzo de 2016

Este cuadro me suena #16

Falto de inspiración. No logro captar la música que suena en la playa. Todas las propuestas serán bienvenidas. Se abre el juego. Al final de la semana me quedaré con una, la que más me guste.


The Singing Butler (Jack Vettriano, 1992)



jueves, 3 de marzo de 2016

Por una sonrisa, un cielo



Hay gente que no sonríe ni por equivocación. Pocas cosas cuestan tan poco como una sonrisa. Sin embargo, pareciera que cobraran por ello. Con lo agradable que es toparse con un rostro sonriente, y cada vez es más raro que esto suceda. Las malas caras no arreglan nada. Todo lo contrario, crispan aún más.

Días de gesto adusto, de extrema susceptibilidad y de escasa sociabilidad. Érase un hombre a un móvil pegado. ¿Se habrá convertido el teléfono, acaso, en una suerte de transductor/acaparador de sonrisas? Porque, a este aparatito sí observo que le sonríen...

Se buscan sonrisas (cara a cara) y buenas personas. Recomendación cinematográfica del día, del mes y del año: El invisible Harvey (Henry Koster, 1950).


«Hace años mi madre solía decirme: "En este mundo, Elwood ─ella siempre me llamaba Elwood─. En este mundo, Elwood, has de ser o muy listo o muy bondadoso". Durante años fui muy inteligente... Es mejor ser buena persona. Divulgue mi consejo». (Elwood P. Dowd)

Si tuviera que quedarme únicamente con diez películas, esta sería una de ellas. Hace tiempo que no cambio de opinión. Y ahora, dejemos que sea Dean quien se lleve una de nuestras mejores sonrisas. Se le echaba de menos.


martes, 23 de febrero de 2016

Date prisa despacio, y llegarás a palacio

Dos de las cosas que más me entristecen en estos tiempos que corren (probablemente, entre las menos importantes) son: la primera, que cada vez se mire menos al cielo por las noches cuando lo más bonito siempre estuvo ahí arriba. La segunda, que ya nadie escuche la música prestándole la atención que merece; casi siempre en segundo plano mientras hacemos otra cosa. Rara vez solemos sentarnos a escuchar música porque sí.

No me canso de decirlo: la prisa no es saludable, y pensar en lo trascendente siempre fue un buen ejercicio. No todo va a ser productividad.

En este caso, quizá la música no esté a la altura. Pero esas imágenes, Dios, nos elevan al cielo. Buen relax.



lunes, 8 de febrero de 2016

Ladrón de pasiones (Douglas Day Stewart, 1984)

Al guaperas de Steven Bauer no se le vio mucho el pelo después de trabajar en El precio del poder con Al Pacino (aunque nunca dejó de hacer cine). Su bombazo en solitario, justo al año siguiente de la cinta firmada por De Palma ─y una de mis películas de culto, dicho sea de paso─ es Thief of Hearts (1984).

Ladrón de pasiones, que así se tituló en España, es lo que se denomina una película de sobremesa: argumento de telenovela, banda sonora nominada a los Razzie y guion repleto de tópicos de culebrón barato. Esa es su carta de presentación. Sin embargo, a mí me encanta y no pude resistirme a dejar fiel registro en el blog.


Thief of Hearts. Cartel de la película.


Para mí, Ladrón de pasiones es una maravillosa instantánea de aquellos gloriosos años 80, con su música sintetizada (atención al tándem formado por Moroder / Faltermeyer; de lo mejorcito, y no bromeo), su ingenua sensualidad y su total falta de pretensiones. Su mayor acierto, quizá sea el no tomarse a sí misma demasiado en serio, como queda de manifiesto en ese prometedor arranque con el Just imagine sonando de fondo en la noche de San Francisco. Será un telefilm, sí. Pero su factura es impecable.

La chica es Barbara Williams, y no os cuento nada más. Simplemente, si alguien se atreve, ya lo sabe: Ladrón de pasiones (hasta el título ahuyenta), esa horterada que fascina a Kine. Avisados estáis. Aunque algún nostálgico, seguro, me dará las gracias por el descubrimiento...


Thief of Hearts. Fotograma de la película.



Se confirma, pues: No todo es kippel en horas bajas. Supongo que se veía venir.